CAPITULO 2 (Escrito por: Emili)

CAPITULO 2 (Escrito por: Emili)


(* Juan Fernando y Noelia *)

Juan Fernando se queda solo en la playa. Se ha quedado muy impactado por haber conocido a Noelia.

--¡que muchacha tan hermosa...!

Tiene una extraña sensación dentro de él. Por un lado siente que esa joven forma parte de su vida, que ya la había visto antes y por otro lado tiene la sensación que no era real. Sonríe fascinado.

--claro que es real, aunque apareció y se esfumó... era real...

Juan Fernando tiene una mirada especial, aunque no sabe bien lo que ha pasado, esa joven ya ha cambiado algo en él. Pensar le hace olvidar que no le gusta el mar. De hecho no entiende que, si el mar lo angustia, haya decidido bajar a la playa. De repente se da cuenta de la realidad. El ruido de las olas lo inunda y lo paraliza. Es un sonido que no le gusta pero no puede huir. Se queda mirando el mar. De repente le parece ver a Noelia entre las olas. Se desespera.

--¡No! --grita.

Pronto se da cuenta que era solo una visión pero aún así se ha quedado muy impresionado.


(* Dorinda *)

Impresionada y fascinada ha dejado el hombre a Noelia que huye de algo desconocido, de un sentimiento nuevo para ella pero que a la vez tiene la sensación que siempre ha estado allá esperando que ella lo reconociera. Huye, no sabe bien porque. No sabe bien de qué pero corre. De repente choca con algo.

--¡Niña... a ver si miramos por donde camino! --le dice una gitana con la que se acaba de chocar.

Noelia está muy sofocada, además esa aire de misterio que rodea a la gitana la asusta.

--¡Lo siento mucho, señora..., es que no la vi!

Noelia quiere huir corriendo pero la gitana se le pone delante:

--¿donde vas con tanta prisa, niña?

Noelia balbucea:

--bueno... es que yo...

La gitana extiende su mano para tomar la de Noelia.

--deja que te lea tu buenaventura...

Noelia se aparta de ella y esconde su mano:

--¡No, no! ¡De verdad que no!

La gitana insiste:

--yo te puedo decir tu porvenir solo por un par de monedas.
--yo no creo en esas cosas...
--¡Niña, no seas incrédula! --dice la gitana regañona.

Noelia está asustada. La gitana alza sus manos y las mueve frente a la cabeza de Noelia. La joven traga saliva asustada pero no se mueve. La mirada de la gitana es demasiado fuerte y Noelia no se atreve a hacer en contra. La gitana habla con una voz grave,
como lanzando una profecía:

--¡Nada es porqué si, todo está escrito en el gran libro del destino!

Noelia la mira muy impresionada. Ya en un tono más tranquilo, la gitana le dice:

--yo si me das unas monedas te puede decir lo que te va a pasar... Nunca fallo...

Noelia se da cuenta que la gitana lo que quiere es sacarle el dinero y entonces sí se va pero la gitana vuelve a ponerse delante de ella. Vuelve a poner voz de profecía y le dice con las manos alzadas:

--tu destino estás ligado al de una mujer muerta...

Noelia se santigua asustada. La gitana la calma:

--no tengas miedo... Ella te ayudará a ser feliz...

Noelia escucha a la gitana asustada, sin acabar de creer en ella pero su seguridad le da confianza.

--Estás unida a alguien del pasado... alguien que no tiene nada que ver contigo pero tú misión en la vida es vivir lo que esa mujer no acabó de vivir...

--¡Basta ya... yo no quiero seguir escuchando! ¡Todo esto es muy raro y da miedo!

Noelia se iba a ir pero la gitana le agarra del brazo.

--¡Yo ya no quiero saber nada de toda esta historia!

Noelia está segura que la única manera de librarse de la gitana es dándole dinero. Así que abre su monedero y le da un billete con la esperanza de callar a la mujer. La gitana agarra el billete y se lo guarda en un bolsillo de su vestido pero no se calla:

--un hombre llegará a tu vida, si no ha llegado ya... que yo creo que sí... lo reconocerás porque te lo traerá el mar...

Noelia se estremece pensando en Juan Fernando.

--Juan Fernando --dice Noelia suspirando.
--el hombre que ames ahora será el que amarás toda tu vida... no tengas miedo... el te va a amar también... es el hombre que te corresponde por destino, habéis nacido para amaros el uno al otro...

Noelia no dice nada. Juan Fernando le ha impactado mucho y le emociona pensar que sea él su hombre.

--Mi nombre es Dorinda --sentencia la gitana-- te acordarás de mí... Me vendrás a buscar... Nos volveremos a ver...

Noelia cierra los ojos. Piensa en Juan Fernando.

--¿será él?

Abre los ojos decidida a preguntar más cosas a la gitana pero no la encuentra. La busca en las calles cercanas pero se ha esfumado como el aire.

+++


(* Carlos *)

Al rato Juan Fernando está llegando a su casa. Lleva un CD portátil. Escucha música y tararea una canción: "que no me falte tu cuerpo Jamás". Un chico lo está observando como si estuviera loco. Juan Fernando está demasiado distraído y no lo ve. El chico lo llama.

--¡Juan!

Juan Fernando sigue cantando: "ni el calor de tu forma de hablar... jamás"

El chico le saca de la oreja el auricular.

--¡Estás tonto...! ¿Qué es esa basura que cantas?

Juan Fernando se siente un poco avergonzado:

--¿que pasa, Carlos?

Carlos lo mira muy sorprendido:

--¿que te pasa a ti?

Agarra el CD portátil que lleva el hombre. En el interior hay un CD de Camilo Sesto. Carlos lo mira como si se hubiera vuelto loco.

--¿CAMILO SESTO?
--¿Que pasa? es un gran cantante --intenta justificarse Juan Fernando.

Carlos se ríe. Lo mira burlón:

--¿y desde cuando te gusta Camilo Sesto? No sabía que tenías estos gustos tan enfermos... ¡Son del siglo pasado!
--Bueno... en realidad nunca me gustó... pero no sé porque de repente me ha venido una canción de él a la mente y he sentido la necesidad de escucharlo y por eso me he comprado esto...
--si ya --dice Carlos burlón.

Juan Fernando olvida lo de la música. Sonríe enamorado.

--hoy he conocido a una muchacha... es la más hermosa del mundo... jamás vi una muchacha tan hermosa...

Carlos sonríe con complicidad:

--¡Lo sabía... yo sabia que a Virginia no le iba a ser tan fácil cortarte las alas!

El rostro de Juan Fernando está lleno de ternura.

--Noelia no es una chica para una aventura... es alguien especial... lo siento...

Carlos no le hace mucho caso, Juan Fernando tiene cara de enamorado.

Noelia está sentada en el sofá de su casa comiendo chocolates y pensando en la gitana y en Juan Fernando. Ángela entra sin tocar, ya sabía que la puerta estaba abierta. Mira a su amiga muy sorprendida.

--Noelia...
Noelia se levanta y no hace caso a la cara de su amiga:

--¡Hoy me pasó una cosa muy extraña...!

Tiene muchas ganas de contarle lo que ha pasado pero a Ángela hay otra cosa que le preocupa.

--¿que eso...? --dice señalando la caja.
--chocolates...
--si ya veo... pero si no te gustan...
--si ¿verdad...? No sé... es que llevo toda la mañana deseando comer chocolates...
--¿te sientes bien...? --pregunta Ángela intrigada.

+++

En una vieja casa de las afueras de la ciudad, un gran retrato preside la sala y una mujer coloca una caja de chocolates sobre la estantería que hay debajo del retrato. Además está quemando incienso. La joven del retrato es idéntica a Noelia pero no es ella... La mujer que mira el retrato llora:

--25 años... parece que fue ayer... Te me fuiste y ni siquiera me quedó una tumba donde llorarte... Aquí... este es mi rincón donde recordarte... Mi hija, mi Rosario...

Mira el retrato con amargura:

--el mar te arranco de mi lado junto al gran amor de tu vida... Me gustaría ponerte unas flores pero como las odiabas pues te recuerdo con esos chocolates que tanto te gustaba... y aunque yo siempre te regañaba por estar quemando incienso ahora me ayuda a recordarte...


(* Noelia *)

+++

De nuevo en casa de Noelia llaman a la puerta, abre Ángela. Es Camilo con unas flores.

--¿Son para mi? --Ángela feliz.
--no ¿y Noelia...?
--si claro.

Ángela lo deja pasar decepcionada. Camila pasa muy sonriente para dar esas flores a Noelia.

--son tus favoritas... espero que te gusten... 

Pero para sorpresa de los dos, Noelia las rechaza y grita:

--¡Fuera... no me gustan las flores... me dan alergia!

Mientras Noelia rechaza las flores, Ángela y Camilo no entienden el cambio.

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